Tylenol o su denominación genérica, acetaminofén, es un analgésico de amplio espectro recomendado para bebés. Muchos padres lo suministran antes o después de una vacuna para evitar fiebre y malestar, procedimiento recomendado por algunos médicos.
Sin embargo, la fiebre tras una vacuna no es necesariamente nociva; es parte natural de la respuesta del organismo a ésta. Reducir la fiebre, especialmente la primera vez que un bebé recibe una vacuna, significa también disminuir la respuesta inmunológica y la cantidad de anticuerpos protectores generados, según el nuevo estudio.
El trabajo estuvo encabezado por científicos militares y gubernamentales en la República Checa y realizado en 10 centros médicos de ese país. Involucró a 459 niños sanos, de nueve a 16 semanas de edad, que recibieron vacunas contra la polio, neumonía, meningitis, tosferina, tétano, hepatitis y otras dolencias infantiles.
La mitad recibió tres dosis de Calpol, o paracetamol —una marca parecida al Tylenol vendida en Europa— en el primer día tras la vacuna. Los otros sólo recibieron las vacunas.
Los bebés que recibieron los analgésicos tuvieron menores posibilidades de sufrir fiebre —un 42% frente a un 66% de los otros— y muy pocos en ambos grupos sufrieron fiebre elevada.
Empero, en el grupo que recibió el fármaco fueron detectados números más reducidos en los niveles de anticuerpos protectores generados tras varias vacunas. Los niveles fueron significativamente inferiores en este grupo en las vacunas de refuerzo, suministradas a los bebés cuando tenían de 12 a 15 meses.
Luego, los investigadores examinaron otras 10 vacunas y descubrieron otras evidencias de que usar Tylenol para evitar la fiebre en el momento de la vacunación podría reducir la respuesta del sistema inmunológico. Sin embargo, si el fármaco es administrado para combatir la fiebre una vez que ésta ha comenzado ello podría no afectar la respuesta inmunológica.
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En la internet:
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Copyright 2009 The Associated Press.