Según Vargas Llosa, en la cita realizada en Madrid durante una hora y media, el líder opositor le aclaró que "no es enemigo de la inversión ni de la empresa privada, y que acepta eso a condición de que el Estado tenga el control de la política económica".
El novelista, que en diversas ocasiones ha calificado con términos duros a Humala, comentó que el gesto del opositor peruano, de reunirse con él, "parece encaminado sobre todo a presentar una imagen de alguien que se mueve hacia el centro, que se aparta de la ultraizquierda".
"Intuyo que Humala se ha dado cuenta de que no puede llegar al poder mediante elecciones libres si sigue identificado como el hombre de (Hugo) Chávez en Perú", precisó.
Encuestas de junio y julio de Ipsos-Apoyo colocan a Ollanta Humala en el tercer lugar de las preferencias para las elecciones presidenciales de 2011, pero cada vez con menor intención de voto.
Mario Vargas Llosa mostró su escepticismo respecto a la verdaderas ideas de Humala. "No sé, porque no lo conozco y ha sido una conversación muy rápida, si lo que me ha dicho es una convicción o un gesto táctico motivado por razones electorales".
Sin embargo, el novelista peruano mostró su esperanza de que el opositor peruano llegue a tomar distancia del presidente de Venezuela. "Ojalá sea verdad que se va a distanciar de Chávez y que va a hacer un programa orientado a la socialdemocracia", dijo.
A fines de mayo Vargas Llosa comparó a Humala con el sida y poco después sostuvo que Hugo Chávez encabeza junto con el gobierno de Cuba "una izquierda reaccionaria, troglodita, que aún cree en el comunismo y en el estatismo".
Humala, un ex militar de tendencia izquierdista respaldado por el presidente venezolano Hugo Chávez, perdió en segunda vuelta de las elecciones presidenciales de mayo del 2006 ante Alan García. Poco antes de los comicios, el novelista peruano sostuvo que una victoria de Humala podría derivar en una dictadura militar.
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