Arias, cuya mediación entre los antagonistas días después del golpe de estado del 28 de octubre fracasó, reveló que "todavía anoche en Panamá hablé con Micheletti a las 10 de la noche y con Mel Zelaya a la misma hora, para pedirles que hiciéramos el último esfuerzo y realmente con un poquito de voluntad se podía llegar a un acuerdo".
El presidente venezolano Hugo Chávez, quien mantuvo un respaldo permanente hacía Zelaya después del derrocamiento, manifestó que con el acuerdo en Honduras "pareciera que hay un horizonte abierto".
"No podemos permitir que retorne a América Latina la era de las cavernas, la de los gorilas, de las dictaduras y los golpes militares, desconociendo la voluntad de los pueblos", añadió Chávez.
Chávez felicitó "al pueblo de Honduras por la batalla que ha dado", y consideró que la resolución de la crisis en el país constituiría una victoria de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), que impulsa el mandatario venezolano junto con varios colegas de la región.
"Es una victoria del Alba, yo no tengo dudas, como Fidel (Castro, el ex líder cubano) lo dice, ahí (en Honduras) se va imponer final y definitivamente la voluntad de un pueblo", dijo.
Aunque una de las condiciones del acuerdo impide a Zelaya buscar la conformación de una Asamblea Constituyente, como había buscado mediante un referéndum antes del golpe, Chávez recordó que ese objetivo, que hubiera abierto la puerta a reformas a la constitución, sólo se ha truncado "por ahora".
"Zelaya, una vez restaurado, no puede llamar a una asamblea constituyente, bueno, uno pudiera decir o alguien pudiera decir, 'por ahora', porque la historia, la nueva historia apenas está comenzando", señaló Chávez.
La asonada militar en Venezuela de 1992 tuvo éxito en casi todo el país a excepción de en la capital, donde Chávez, entonces teniente coronel del ejército estaba a cargo. Las autoridades lo detuvieron y él accedió a salir ante las cámaras para pedir a sus colegas que entregaran las armas y que su objetivo de llegar al poder no se cumplió "por ahora"
Seis años después llegó al poder por la vía electoral en 1998.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) dijo que continuará trabajando al lado de los hondureños hasta lograr el total retorno de la normalidad y aplaudió el acuerdo conseguido.
"El presidente Zelaya y el señor (Roberto) Micheletti, junto con sus delegaciones, dieron una apreciable muestra de flexibilidad y de sentido patriótico", dijo en un comunicado el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
Expresó que la comunidad internacional desempeñó "un papel clave y casi inédito en la historia al mantener en todo momento una postura común y sin divisiones", además que el papel de la OEA y sus miembros fue vital "para ayudar a caminar al diálogo".
El canciller chileno Mariano Fernández calificó de histórico el desenlace de la crisis en Honduras "porque se ha consolidado que golpes de estado no son tolerables en América Latina".
La Cancillería mexicana en un comunicado dijo que el acuerdo "constituye un avance significativo para la solución del conflicto político". Apuntó que México desea que los acuerdos se pongan en práctica a la brevedad.
La Cancillería colombiana dijo en un comunicado que "valora de manera positiva que el diálogo entre hondureños haya permitido alcanzar una solución a la crisis política que ha afectado al pueblo del hermano país".
El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon "está animado con las noticias" del acuerdo en Honduras y "espera que Honduras esté ahora en la ruta a la total restauración de las normas democráticas y constitucionales", dijo en la sede del organismo en Nueva York su vocera Michele Montas.
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